El agua, cuál debo utilizar para el té

Hoy vamos a aprender qué tipo de agua es la más recomendada para elaborar un y cuál debes elegir para sacarle el mayor partido a los sabores inconfundibles y exclusivos de nuestros tés.

Contamos con un amplio catálogo de té a granelrooibos o infusiones. Nuestra Tienda de té selecciona los mejores productos y los lleva hasta tu mesa. Por eso te explicamos en este caso, que agua debes utilizar en la medida de tus posibilidades para aprovechar al máximo el sabor, el aroma y los matices de nuestros tés.

¿Por qué es tan importante el agua a la hora de elaborar un té?

La importancia del agua a la hora de elaborar un , rooibos o infusiones de cualquier tipo está en la proporción. Cuando nos disponemos a saborear uno de los productos de nuestra Tienda de té nos damos cuenta de que el 99% del contenido de la taza es agua, mientras que solo el 1% restante corresponde a los aromas y matices del .

Por lo tanto, el agua es la clave para que el se mezcle adecuadamente y nos ofrezca todo su sabor y aromas originales. La sabiduría oriental nos dice que las mejores aguas son aquellas que discurren por manantiales. Desgraciadamente, no siempre tenemos la posibilidad de contar con aguas tan puras en nuestro hogar, por lo que deberemos buscar un agua que se ajuste lo máximo posible a las características ideales para asociarse con los diferentes sabores.

¿Cuáles son las características ideales que debe reunir el agua para elaborar un té?

En Tiendas Bonísimo ponemos todo nuestro esfuerzo y dedicación para seleccionar el mejor té a granel. En nuestra Tienda de té contamos con los mejores productos de todos los continentes y queremos que los puedas disfrutar en todo su esplendor. Para ello vamos a analizar cuáles son las características ideales que debe reunir un agua para optimizar al máximo la esencia original del .

Como hemos visto, los maestros asiáticos del hablan de las aguas de manantial como las más adecuadas. ¿Y cómo podemos acercarnos nosotros a la esencia de ese tipo de aguas? El secreto está en el PH. Para acercarnos a la calidad del agua de manantial debemos buscar aguas con un PH neutro próximo a 7, ya que su composición será muy parecida a la de manantial.

Otra de las opciones es escoger aguas con un residuo seco entre 100 y 200 ppm. La medida del residuo seco se utiliza para conocer la composición mineral de las aguas. Un agua por debajo de 300 ppm se considera óptima para el consumo. En el caso del , las aguas con un residuo seco entre 100 y 200 ppm se consideran las más adecuadas para potenciar sus sabores y preservar su esencia y aromas originales.

¿Cuáles son las aguas que hay que evitar a la hora de elaborar el té?

Debido a su composición, hay algunos tipos de agua que no son recomendados para la elaboración del , ya que podrían alterar sus esencias naturales y ofrecernos una experiencia de menor calidad.

Este es el caso de las aguas destiladas o las sometidas al proceso de ósmosis inversa. La ósmosis inversa es una técnica de purificación del agua en la que se eliminan iones, moléculas y partículas de mayor tamaño en las aguas potables. Estas técnicas provocan la pérdida de gran parte de los minerales del agua, por lo que al mezclarlas con el té nos ofrecerían un sabor más plano e insulso.

Si no nos queda más remedio que utilizar este tipo de aguas podemos reducir sus efectos añadiendoles un poco de sal. Con este truco podemos recuperar un poco el sabor del agua y potenciar las características del té.

El agua de mineralización débil, da lugar a tés menos intensos, debido a la ausencia de minerales. Este tipo de agua está de moda de todas formas y esta recomendada para gente con problemas de salud sobre todo de riñón.  Lo mismo ocurre con las aguas las tratadas con la técnica de ósmosis inversa, le restará sabor al y no nos permitirá disfrutar de todos sus matices. ¡Lo mejor como siempre es probar con distintos tipos de agua!.

Consejos para elaborar un buen té

Una vez que hemos escogido un agua con el grado de mineralización adecuada, debemos tener en cuenta algunos aspectos para poder disfrutar de las mejores tazas de té. Uno de los procesos que debemos cuidar con rigor es la temperatura del agua.

En el caso de los tés negros y las infusiones de hierbas, la temperatura ideal del agua se sitúa en torno a los 100 grados (Punto de ebullición del H2O). Sin embargo, en la elaboración de tés blancos o tés verdes se recomienda que la temperatura del agua se sitúe sobre los 75º a 80 grados. Siempre nuestra casa de té, nos dará información sobre la temperatura a la que debemos calentar el agua para preparar nuestro té.

Otro de los aspectos a cuidar es el tiempo de infusión. Cada té es distinto y necesita un tiempo de elaboración diferente. En el caso del té negro se recomienda un tiempo de preparación entre los 3 y los 4 minutos. El blanco tiene unos tiempos bajos entre 1 y 3 minutos. Sin embargo, en el caso del verde se recomienda no superar los 2 ó 3 minutos. Puedes leer más, sobre tipos de té, temperatura y tiempos de infusionado aquí.

Cómo aprender a catar el agua para saber elegir la más adecuada

Para aprender a elegir las aguas adecuadas para cada  es necesario conocer en profundidad las características de su composición. Además de esto, hay que probar todo tipo de aguas y empezar a diferenciarlas. Se recomienda probar cada tipo de agua a diferentes temperaturas y con variedades de  distintas para saber cuál le va mejor a cada una.

Con estas pruebas se irá desarrollando tu sensibilidad y podrás convertirte en un experto catador de aguas. El objetivo es que si eres un amante del té puedas disfrutar al máximo de tu pasión y mejorar los resultados de tus elaboraciones. Estos son algunos trucos para mejorar tus habilidades como catador de aguas:

   Catar aguas con diferente residuo seco y empezar a diferenciarlas.

   Una vez que diferenciamos las aguas por su residuo seco podemos empezar a distinguirlas por su procedencia, siempre comparándolas con otras con el mismo porcentaje de residuo seco.

   El siguiente paso es hacer las mismas pruebas, pero añadiéndoles el té.

   Una práctica más profesional sería hervir el agua en diferentes fuentes de energía, como en una tetera eléctrica o al fuego natural. Con los resultados obtenidos podrás ampliar tus conocimientos y escoger     

   exactamente el tipo de agua más adecuado para cada té.

¡Pero tranquilo! No es necesario ser un catador de aguas profesional para disfrutar de un té. Verás que simplemente con el agua que suelas utilizar o un agua simplemente filtrada y por supuesto un buen té. Ya tendrás una taza de té que te permita relajarte y viajar a través de su aroma y sabor.

¡Hasta pronto!

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